Hablar del baile español es remontarnos e imaginarnos el sonido que realizan los tacones, el batido de palmas, el sonar de las castañuelas, los golpes de pie y los hermosos y frondosos trajes de diversos colores y modelos que dibujan la figura de las danzarinas quienes representan la diversidad de danzas que tiene España.
Este hermoso espectáculo se aprecia en el garbo y donaire de danzarinas del Ballet Español de Eggy Gonzales, que desde hace 25 años aproximadamente, va formando a niñas y jóvenes que gustan de esta danza que se caracteriza por la elegancia y gracia que muestra cada integrante.Actualmente el ballet cuenta con 33 componentes, dos de ellas de 3 años hasta señoritas que tienen aproximadamente 25 años y siete que son parte del ballet estable que fueron creciendo amando este arte desde muy corta edad y que actualmente se encuentran en la etapa de la adolescencia.
En una conversación muy familiar Eggy cuenta los logros y acompañada de su hija Faviola Vermeer Gonzales y su nieta Lucía Miranda Vermeer, Eggy narra su experiencia de muchos años de trabajo remontando el tiempo en el que con apoyo de su mamá Yolita, descubrió el don tan grande que tiene de interpretar la danza española.
Este don se aprecia en las facciones de Eggy el momento de entregarse por completo al baile, acción que es admirada por las alumnas que al ver bailar a su maestra quedan extasiadas por la agresividad y a la vez calidad de la danza.Recuerda que desde niña se dedicó a bailar y perfeccionar el arte de la danza española sin pensar que ese don sería trasmitido a muchas niñas que se fueron formando no solo en la danza, también en el carácter, cuerpo y disciplina, pues los ensayos son continuos y necesitan de puntualidad.
El amor y pasión por la danza española es innato pues en la última presentación se verificó que niñas que apenas aprenden a caminar con seguridad, ya bailan simplemente al ver los movimientos elegantes de las niñas de mayor edad y esencialmente de su maestra.